Con el tiempo, comenzamos a hablar. Yo era la persona más feliz del planeta, con sólo saber que Gin (así es como se llama) se molestaba en hablar un poco conmigo. Pasaba horas y horas esperando hablar con ella, encontrármela por los pasillos, o simplemente esperaba a la salida de la facultad para verla escondido entre los árboles.
Quería tanto estar con ella, que no sabía como expresarlo ni que hacer para conseguirlo.
Recuerdo que tres años después, seguía enamorado de ella, y ella comenzó a estarlo de mí. Compartimos unos de los mejores años de toda mi vida. La quería. Ella, se enamoró de mí, por alguna extraña razón.
Fui un estúpido. La dejé ir y llorando.
Recuerdo que me dio la vida. Recuerdo esas noches en cama, y esas mañanas de desayunos. La recuerdo en pijama con su sonrisa. La recuerdo tan perfecta... tanto que no era para mí.
La dejé ir y con ella, yo me fui. No he vuelto a sentir más que el alcohol de una cerveza fría cada noche. Sé que lo hice por ella, porque no era para mí y no la haría siempre feliz. Huí. Pero nunca salió de mi mente.
Tengo 54 años y no la he olvidado todavía. Me gustaría tenerla entre mis brazos y que esta historia hubiera sido un "for ever" de esos que escriben ahora los jóvenes.
Por siempre.
Petter."
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